Computación cuántica en España: visita a Qilimanjaro Quantum Tech
La colaboración entre empresas, centros de investigación y universidades, factor clave para acelerar la evolución de esta tecnología
Como cierre de la primera etapa del Programa en Barcelona, los Líderes visitaron la sede de una compañía española muy particular. Se trata de Qilimanjaro, empresa de computación cuántica especializada en el desarrollo de ordenadores cuánticos analógicos y centros de datos cuánticos multimodales.
Qilimanjaro nació hace seis años vinculada al ecosistema científico y universitario de Barcelona. Tim Duty, director científico de la compañía, Eva Martín, responsable de Innovación, y María Hita, responsable de Ingeniería, repasaron el pasado, presente y la previsión de futuro de la empresa.
Los primeros proyectos de Qilimanjaro estuvieron relacionados con la integración y despliegue de sistemas cuánticos, entre ellos instalaciones en Emiratos Árabes Unidos y tres máquinas en el Barcelona Supercomputing Center (BSC).
Sin embargo, en los últimos dos años la empresa ha desplazado su foco hacia el desarrollo de una plataforma propia. Así, actualmente se encuentra inmersa en el diseño de chips y en una arquitectura basada en cúbits superconductores de fluxonio, una tecnología que busca ofrecer una alternativa flexible a las arquitecturas superconductoras utilizadas por algunos de los grandes actores internacionales del sector.
Computación cuántica en España
Según destacó Tim Duty, Qilimanjaro es actualmente la única compañía española que desarrolla una plataforma completa de computación cuántica: desde el hardware hasta las diferentes capas de software necesarias para operar los sistemas y desarrollar aplicaciones.
Uno de los elementos diferenciadores de su propuesta es el enfoque multimodal. Qilimanjaro trabaja tanto con computación cuántica digital como analógica y busca integrar estos sistemas con infraestructuras de computación de alto rendimiento. La compañía considera que esta combinación puede ampliar el número de aplicaciones para las que pueden utilizarse sus equipos.
El modelo de negocio contempla tres líneas principales. La primera consiste en instalar ordenadores cuánticos en centros de computación de alto rendimiento y centros de datos. La segunda ofrece acceso remoto a los sistemas desarrollados por la compañía. La tercera, finalmente, se centra en servicios de consultoría y desarrollo de algoritmos para identificar aplicaciones concretas de la tecnología.
Además de su continua colaboración con el Barcelona Supercomputing Center, Qilimanjaro mantiene también una estrecha relación con universidades y centros de investigación. No en vano, tres de sus cinco fundadores procedían de instituciones académicas de Barcelona, entre ellas la Universitat de Barcelona, el Barcelona Supercomputing Center y el Institut de Física d'Altes Energies.
Esa conexión se mantiene a través de proyectos de investigación, estudiantes de máster y doctorado y colaboraciones científicas. Qilimanjaro ha trabajado con universidades como la Universitat de Barcelona y la Universidad Autónoma de Barcelona, y ha incorporado estudiantes procedentes de estos centros, algunos de los cuales han continuado posteriormente su trayectoria profesional en la empresa.
En el ámbito de la financiación, Qilimanjaro combina ingresos de clientes, inversión privada y fondos públicos. Desde su creación, explicaron los directivos, ha acumulado pedidos por alrededor de 20 millones de euros y ha recibido también financiación europea para sus actividades de investigación y desarrollo.
Financiación europea
Los programas europeos han tenido un papel relevante en la evolución tecnológica de Qilimanjaro. La empresa ha participado en instrumentos del European Innovation Council, incluidos proyectos de Transition, así como en diversas iniciativas vinculadas a la estrategia europea de computación cuántica, como Supreme y EuroHPC.
Para Qilimanjaro, la evolución de la política europea resulta especialmente relevante porque el desarrollo de ordenadores cuánticos requiere inversiones elevadas y una infraestructura industrial que todavía está en construcción.
Entre los principales desafíos se encuentra la fabricación de chips a escala industrial, que Europa está intentando reforzar para contar con una red de proveedores y fabricantes que reduzca la dependencia de componentes externos y permita construir una cadena de suministro más resistente. Una de las características del ecosistema europeo, señala Tim Duty, es la existencia de numerosas compañías pequeñas especializadas en el desarrollo de componentes, electrónica, software y otros elementos de la infraestructura cuántica.
Por lo que respecta a Australia, desde Qilimanjaro se destaca que el país cuenta con un ecosistema cuántico especialmente activo, aunque con fortalezas diferentes a las de Europa: Australia concentra buena parte de sus capacidades en tecnologías como los semiconductores y el silicio, mientras que Qilimanjaro desarrolla una arquitectura superconductora. Esta complementariedad puede abrir oportunidades de colaboración entre universidades, centros tecnológicos y empresas de ambos países, especialmente ante la próxima participación de Australia en Horizon Europe.
La colaboración internacional, especialmente con países como Australia, puede contribuir a ampliar este ecosistema cuántico y a conectar capacidades complementarias en investigación, fabricación, aplicaciones y formación de talento.